¿Cómo funciona la válvula termostática del radiador?

La válvula termostática es la solución perfecta para controlar de forma precisa la temperatura de cada radiador y de cada estancia. Los radiadores provistos de válvulas termostáticas, permiten regular más y mejor la calefacción de la vivienda. Como consecuencia, esto supone un gran ahorro tanto de energía como de dinero en la factura de la calefacción.

¿Qué son las válvulas termostáticas?

Una válvula termostática es una pieza de pequeño tamaño y muy útil, que se instala directamente en el radiador. La válvula se compone de dos accesorios: una espita o cabezal con una sonda y un mango de agarre. La válvula termostática se fija en todo tipo de radiadores de agua caliente que estén conectados a cualquier sistema de calefacción central: calefacción solar, caldera de gasoil, estufa de carbón, o incluso bomba de calor.

En la práctica, la válvula termostática del radiador modula el caudal de agua que circule en el radiador de agua caliente. Gracias a este sencillo principio, podremos regular la temperatura de la habitación de forma fácil y eficaz, con solo girarla.

Podemos distinguir dos tipos de válvulas: la válvula termostática manual que se gira para regular el flujo de agua, y la válvula termostática electrónica con pantalla digital, cabezal termostático sensor y programación por ciclos o franjas horarias, que se puede controlar de forma remota. Estas válvulas electrónicas conectadas y más perfeccionadas, permiten ahorrar más energía y dinero, aunque lógicamente, sus precios son más elevados.

¿Cuáles son las ventajas de una válvula termostática?

Los cabezales termostáticos se instalan en el lugar habitual en el que suele ir la válvula manual en algunos modelos de radiadores. Con la válvula se puede regular el flujo de agua para aumentar o bajar el nivel de calor. Así conseguiremos la temperatura deseada y un nivel de calor confortable, teniendo en cuenta algunos factores como, por ejemplo: la mayor o menor permanencia de las personas en esa pieza, la necesidad de calentar más o menos, o incluso el aporte gratuito de calor, por ejemplo, el que pudiera entrar por la ventana a través de los rayos de sol.

Por tanto, hay 3 excelentes razones para la instalación de una válvula termostatizable en un radiador: confort térmico, ahorro de energía y ahorro a nivel fiscal y económico.

Una temperatura adaptada, suave y regulada

Al instalar una válvula en un radiador conseguimos un ajuste más preciso de la calefacción. La válvula con termostato también nos permite controlar la potencia y la temperatura. Por tanto, la temperatura será más agradable y el confort aumentará. Al ajustar la temperatura a cada una de las piezas se consigue un óptimo nivel de confort, adaptado a cada situación.

Ahorro de energía

Al regular de forma precisa la temperatura de los radiadores de cada habitación gracias a su válvula termostática, el consumo de energía también se regula. En estos momentos de transición energética y ecológica, reducir el consumo de energía es muy importante. Con el cabezal termostático se puede conseguir de forma simple, evitando calentar en exceso ciertas partes de la casa, o manteniendo una temperatura agradable cuando estemos fuera de la vivienda. Calentar menos es consumir menos. Calentar solo cuando es necesario es muy ventajoso en todos los sentidos.

Ahorro a nivel económico y fiscal

Resulta obvio que ahorrar energía es sinónimo de ahorro, también en la factura. Sea cuál sea el tipo de energía que utilicemos en nuestro sistema de calefacción central, instalar válvulas termostáticas en el radiador de agua caliente supondrá un importante ahorro de energía, y, por tanto, de dinero.

Optimizar el consumo de energía con un grifo termostático nos ayudará a disminuir el importe de la factura eléctrica.

¿Cómo instalar una válvula termostática en un radiador?

  • Instalar las válvulas termostáticas es muy fácil. Basta con unos simples pasos:

  • Vaciar el radiador y/o el circuito de calefacción

  • Desmontar el grifo o válvula que tenga el radiador, recogiendo el agua que pudiera verterse al hacerlo

  • Desatornillar la tuerca conectando al radiador, la parte en T de alimentación de la válvula

  • Fijar la T nueva en el lugar de la anterior

  • Impermeabilizar utilizando cinta de teflón con pasta de juntas para fijar la unión macho a la rosca hembra

  • Atornillar bien la pieza de plástico que une la válvula termostática a su T

  • ¡Y eso es todo! La instalación de la nueva válvula termostática ha terminado.

Aunque instalar la válvula termostática es fácil, también podemos llamar a un profesional para que realice la instalación por unos 50€.

¿Cuánto cuesta una válvula termostática?

Las válvulas termostáticas de radiador, de gama baja (por lo general, los modelos “escuadra”), suelen venderse a partir de 15 euros. Pero con este tipo de válvula el radiador solo se puede regular de forma mucho menos precisa que con modelos de gama más alta. Las funcionalidades también son más limitadas.

Por el contrario, las válvulas termostáticas de precio más elevado, -unos 40 euros- presentan más opciones de modulación y regulación. Suelen ser válvulas termostatizables electrónicas, conectadas o inteligentes.

En líneas generales, podemos hablar de entre 15 y 70€ para la compra y otros 50 € para la instalación de las válvulas termostáticas.

Por si fuera poco, aunque estos precios son asequibles, también podemos beneficiarnos de las ayudas que existen para la compra de productos que mejoren la eficiencia energética de nuestras viviendas. Entre otras ayudas, podremos solicitar los créditos para la eficiencia energética (CEE), las subvenciones del Plan estatal de Vivienda 2018-2021 o las ayudas que establecen las comunidades locales y regionales con el mismo fin.

Instalar válvulas termostáticas en los radiadores son una excelente opción para ahorrar dinero y energía. Y también, para disfrutar de la mejor temperatura en nuestras viviendas. ¡Aunque hay que desembolsar una cantidad para comprar los dispositivos, esta inversión pronto queda amortizada gracias al ahorro que conseguiremos!