Calefacción por suelo radiante, ¿es una buena opción?

Hoy en día, la calefacción de suelo o calefacción por suelo radiante eléctrico está considerada como el mejor modo de distribuir el calor tanto en viviendas nuevas como en las reformas de casas antiguas. La calefacción por suelo radiante con agua también puede ser una solución de calefacción económica. Sin embargo, es mejor conocer todos los puntos positivos y negativos de un suelo radiante antes de instalarlo en su hogar. ¡Vamos a examinar todas las ventajas e inconvenientes de tener un piso calefactado!

¿Cómo funciona la calefacción por suelo radiante?

La calefacción por suelo radiante se diferencia de un radiador en que emite calor distribuyéndolo por la superficie de todas las estancias de la casa. El sistema de calefacción por suelo radiante, muy cómodo y práctico, empezó a desarrollarse a partir de la década de los sesenta. Los sistemas de calefacción radiante han mejorado mucho desde entonces, especialmente en términos de eficiencia.

El sistema de aerotermia del suelo radiante, ya sea de agua o eléctrico, funciona de forma sencilla: el calor se distribuye a todas las estancias de la vivienda a través del piso, de forma uniforme o en función de los ajustes programados. Con la calefacción por suelo radiante hidráulico, el agua a temperatura moderada (40 ° C) recorre las tuberías de polietileno del interior de la solera de hormigón, que retiene el calor para difundirlo por toda la superficie. En el caso de la calefacción por suelo radiante eléctrico, un cable calefactor difunde el calor por radiación y ofrece un gran confort térmico.

El propósito de este sistema para calefactar la vivienda por suelo térmico es mantener la temperatura del suelo en el nivel correcto, es decir, agradable incluso para caminar descalzo. El suelo no puede superar una temperatura de 28 ° C, ya que se consideraría demasiado caliente, aunque, al alcanzar la temperatura deseada y con un buen aislamiento térmico, siempre tendremos un suelo sobre el que caminar de forma placentera.

Netatmo Info

El termostato inteligente Netatmo permite ajustar la temperatura de la calefacción de pisos por suelo radiante directamente en el termostato, o de forma remota a través del smartphone, tablet o pc.

Calefacción eléctrica por suelo radiante: la que más energía consume, aunque la más fácil de instalar

Suelo radiante eléctrico clásico

La calefacción eléctrica por suelo radiante o suelo de radiación eléctrica es habitual en muchos hogares de nuestro país. Consta de un único cable calefactor recubierto por un aislamiento. Las resistencias eléctricas de la instalación radiante cubren todo el suelo de las diferentes estancias de la vivienda unifamiliar (dormitorios, baños, salón…), y están conectadas a la red para que el sistema pueda funcionar con la energía eléctrica.

La calefacción eléctrica por suelo radiante, al igual que su homóloga de agua caliente, transmite una sensación térmica muy confortable: un calor suave, bien distribuido y agradable por toda la estancia mediante un efecto de radiación.

Este sistema de calefacción por suelo radiante eléctrico permite alcanzar la temperatura deseada aumentando el calor de todas las estancias de la casa, desde el suelo hasta el techo, pasando por las paredes y objetos. ¡Por eso proporciona un confort óptimo!

Su instalación, sencilla, rápida y menos costosa que la calefacción por suelo radiante de agua caliente, es habitual en las reformas de viviendas.

Suelo radiante eléctrico de acumulación o suelo mixto

También existe otro tipo de suelo radiante eléctrico: el acumulador o mixto. Su funcionamiento es diferente ya que acumula el calor emitido por inercia durante el tiempo de inactividad para restaurarlo cuando está encendido.

Este sistema de calefacción por suelo radiante debe combinarse con otros radiadores u otros emisores de calor auxiliares, como, por ejemplo, unos calefactores para compensar la falta de energía almacenada.

Calefacción por suelo radiante de agua caliente: la más económica y fiable

La calefacción por suelo radiante de agua o calefacción por suelo radiante hidráulica es un sistema de calefacción de baja temperatura. Está formada por toda una red de tubos integrados en la solera de la casa. Forman un circuito cerrado que funcionan como un circuito de calefacción central convencional y producen un calor que aumenta la temperatura de la vivienda, ¡y también la del agua sanitaria!

Para calentar toda la superficie del suelo de las habitaciones de la casa a una temperatura baja, así como el aire de su interior, la calefacción por suelo radiante consta de tubos de polietileno instalados sobre un aislante térmico de poliestireno. Este conjunto se coloca sobre la losa de hormigón sobre la que se asienta la casa y se vierte una solera sobre las tuberías para cubrirla.

El recubrimiento de suelo que se coloca en último lugar puede ser de baldosas, parquet, piedra, mármol o incluso moqueta.

Más interesante aún, la calefacción por suelo radiante con agua es reversible y permite en verano bajar la temperatura de las habitaciones hasta 5 grados. En efecto, ¡la calefacción por suelo radiante con agua puede funcionar también como aire acondicionado!

Aunque resulta más caro de comprar e instalar, su uso es más económico que la calefacción eléctrica por suelo radiante. Finalmente, hay que tener en cuenta que se puede combinar con varios calentadores de agua de baja temperatura si es necesario.

Ventajas y desventajas de la calefacción por suelo radiante

Ventajas de la calefacción por suelo radiante eléctrica o hidráulica

  • Gran confort térmico lo que hace disfrutar de una casa agradable en verano e invierno. De hecho, al difundir el calor con una potencia calorífica óptima y bien distribuida por cada habitación, se consigue una gran sensación de bienestar

  • Un sistema de calefacción práctico, invisible y silencioso ya que está completamente oculto bajo el revestimiento del suelo

  • Apenas necesita mantenimiento. Como mucho, un máximo de 100 € al año

  • Un suelo radiante se puede adaptar a todas las fuentes de energía al estar conectado a la caldera o sistema de calefacción central de la casa, ya sea solar, eléctrica, combustible, gas, madera o energía geotérmica

  • Mayor eficiencia energética: ahorro del 15% en la factura si la comparamos con la mayoría de sistemas de calefacción tradicionales

Inconvenientes de la calefacción por suelo radiante eléctrica o hidráulica

  • Incompatibilidad con ciertos revestimientos para suelos: se deben evitar la mayoría de alfombras y suelos flotantes

  • Alto precio de inversión inicial: la calefacción por suelo radiante es cara de comprar e instalar, especialmente para calefacción por suelo radiante de agua caliente

  • La instalación de un piso calefactado es compleja en función del espesor de la superficie, especialmente en el caso del suelo radiante hidráulico.

¿Cuál es el precio de la calefacción por suelo radiante?

Para calcular el precio de la calefacción por suelo radiante se deben tener en cuenta 3 criterios:

  • La superficie del suelo de las habitaciones a calentar

  • La configuración de la casa o apartamento

  • El sistema de suelo radiante elegido: eléctrico (más económico, aunque más caro de usar) o hidráulico (más caro, aunque más económico a largo plazo).

Para una vivienda nueva, su precio suele estar entre 40 y 120 € / m2 (incluido equipamiento e instalación). Más concretamente, los precios suelen oscilar entre 70 y 110 € por metro cuadrado instalado, para un suelo radiante hidráulico, y entre 40 y 50 € por metro cuadrado para un suelo radiante eléctrico. Sin embargo, en reformas, el coste puede ser mayor.

Existen ayudas oficiales que pueden ayudarnos a financiar la calefacción por suelo radiante:

  • Un tipo de IVA reducido si la vivienda reúne determinadas condiciones

  • Ayudas de las correspondientes CCAA

  • El Crédito Tributario por Transición de Energía del 30% (CITE) se aplica al precio, incluido el IVA, de los equipos y materiales cuando un profesional certificado ha instalado su calefacción por suelo radiante.

En resumen, la instalación de calefacción por suelo radiante es interesante en muchos sentidos, especialmente para el confort de las estancias en el interior de la vivienda gracias a su calor perfectamente difundido. Pero su coste es importante e impone ciertas limitaciones, como, por ejemplo, el tipo de revestimiento del suelo.