Sensación térmica

Al medir la temperatura exterior nos referimos a dos datos distintos: la temperatura del aire, también denominada temperatura a la sombra, y la sensación térmica. Mientras que la primera es una medición objetiva, la segunda puede variar según las condiciones atmosféricas (velocidad del viento, humedad, sol, etc.) y según el organismo de cada individuo. ¿Cómo explicar entonces que los meteorólogos puedan evaluar la sensación térmica, tan subjetiva y variable? ¿Y por qué es interesante completar los pronósticos de temperatura en función de este índice?

¿Qué es la sensación térmica?

La meteorología tradicional utiliza la temperatura del aire ambiente como indicador. Esta medida térmica, expresada en grados, se realiza mediante una sonda o termómetro situado a la sombra a 1,5 metros del suelo. En cambio, la sensación térmica es un indicador de la sensación de frío o calor que realmente sienten los individuos.
Desarrollada en los Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial, la noción de sensación térmica se ha establecido gradualmente en el mundo y en España para dar una idea de la sensación de calor o frío que siente el cuerpo cuando se expone a determinadas condiciones. Aunque se basa en la medición de la temperatura del aire, puede ser muy diferente, mucho más alta o más baja.
De hecho, la sensación de frío no solo está relacionada con la temperatura exterior, sino también con las diferencias de temperatura entre el cuerpo y su entorno. Es lo que se denomina intercambio de flujo térmico. En la sensación térmica influyen otros factores. La presencia de viento, por ejemplo, es un factor determinante: al barrer la capa térmica que rodea la piel, provoca una pérdida de temperatura. Entonces el cuerpo debe restaurar este aislamiento térmico natural, lo cual reduce la temperatura del organismo y aumenta la sensación de frío. A este fenómeno se le conoce con el nombre de enfriamiento eólico. Este enfriamiento eólico explica, por ejemplo, que cuanto más alta sea la velocidad del viento, más frío sentimos.
Entre los otros factores que influyen en la sensación térmica la humedad también es importante. En caso de lluvia o cuando el nivel de humedad en el aire aumenta, el mecanismo de enfriamiento del cuerpo a través de la transpiración es menos efectivo. Entonces es más difícil eliminar el exceso de calor y la sensación térmica aumenta. La radiación solar sobre la piel también debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar la sensación de calor.
Las previsiones meteorológicas, para dar una idea realista de las temperaturas que se sienten realmente, deben, por tanto, completarse teniendo en cuenta estas variables: dirección y velocidad del viento, el nivel de humedad, la insolación… Sin embargo, la temperatura que indican los meteorólogos es solo un índice general y cada cuerpo percibirá el calor o el frío de forma diferente en función de su estado general de salud, su edad y su constitución. Descubre todos nuestros productos

Razones para medir la sensación térmica

Conocer la sensación térmica sirve para complementar las medidas de temperatura anunciadas por la meteorología. Esto permitirá que las personas más expuestas estén mejor preparadas. Así, las personas que trabajan al aire libre o que practican una actividad deportiva o de ocio al aire libre podrán adaptar sus equipos, ropa o provisiones de agua a las temperaturas previstas.
Pero el impacto de este índice de percepción va mucho más allá. Y no es casualidad que los organismos nacionales de meteorología lo utilicen en condiciones climáticas extremas, cuando el calor o el frío térmico pueden ser peligrosos. De este modo, el índice de sensación térmica adquiere toda su importancia a la hora de diseñar las campañas para personas sin hogar en épocas de frío intenso y la sensación térmica permite evaluar el nivel de vigilancia de cada zona geográfica en caso de ola de calor.
Por tanto, aunque el índice de sensación térmica no siempre es reconocido por los meteorólogos, su uso es de vital importancia para determinar las temperaturas a las que están expuestas las personas. Cuando el termómetro mide una temperatura del aire de diez grados bajo cero, el frío sigue siendo soportable, pero si se añade un viento de 30 km/h, el frío percibido puede alcanzar los veinte grados bajo cero y representar un riesgo de hipotermia o congelación. De ahí la importancia de ponderar los grados medidos por el termómetro para conocer la verdadera sensación del cuerpo.
Esto es tanto más importante cuanto que las condiciones meteorológicas son extremas, como en los países nórdicos. Sin embargo, incluso en España, estos datos son útiles cuando el frío se intensifica o, por el contrario, cuando los episodios de calor pueden representar un peligro para la población vulnerable o más expuesta.

¿Cómo se mide la sensación térmica?

No existe un método universal para medir la sensación térmica. Obviamente partimos de la temperatura del aire indicada por un termómetro a la sombra y modulamos la medición en función de una estimación de la velocidad del viento, del riesgo de ráfagas, de la humedad ambiente y de la radiación solar esperada.
Hay tablas que muestran el índice de sensación térmica a partir de la temperatura del aire en grados y de la velocidad del viento en km/h. Este índice es un número sin unidades aunque, al hablar, a menudo se comete el error de expresarlo en grados. No obstante, la confusión es comprensible debido a que el índice expresa una sensación en la piel comparable a una temperatura del aire equivalente. En pocas palabras, cuando hablamos de un índice de enfriamiento de -10, los efectos sobre el cuerpo humano son similares a los que siente una temperatura del aire de diez grados bajo cero.
Los meteorólogos de la OMM, la organización meteorológica mundial, están trabajando en otro índice para evaluar con mayor precisión la sensación en humanos. Un «índice climatotérmico universal» que tenga en cuenta los intercambios de calor entre el aire y el cuerpo humano.
La mayoría de las estaciones meteorológicas, además de medir la temperatura exterior, la humedad y diversos factores ambientales como la velocidad del viento, las precipitaciones o la calidad del aire, también indican la sensación térmica. Es una excelente manera de tener, de un vistazo, una idea de las condiciones externas para equiparse en consecuencia o adaptar las actividades previstas.

Descubre todos nuestros productos

Estación Meteorológica Inteligente

Más información

Termostato Inteligente

Más información

Cámara Interior Inteligente

Más información

Cámara Exterior Inteligente

Más información