Reconocimiento facial

El reconocimiento facial, también denominado reconocimiento de rostros, es una aplicación de software que identifica automáticamente a las personas en fotos o vídeos. Para ello utiliza una base de datos y los principios de la inteligencia artificial. Cada vez más utilizado por sus aplicaciones prácticas en la vida cotidiana, el reconocimiento facial también desempeña un papel importante en la vigilancia y la seguridad. Pero, ¿cómo funciona exactamente y cuáles son sus aplicaciones? ¿Qué problemas éticos y de privacidad plantea?

¿Qué es el reconocimiento facial?

El reconocimiento facial es una tecnología biométrica que permite identificar a una persona en función de las características de su rostro y, en particular, de la distancia entre los diferentes elementos que lo componen (ojos, orejas, comisuras de los labios, etc.). A diferencia del reconocimiento facial «humano», que utiliza perfiles de observadores fisonomistas, la tecnología biométrica para el reconocimiento automático de rostros en foto o vídeo utiliza una base de datos existente para hacer comparaciones y encontrar coincidencias.
Nacida en los años 70, la tecnología del reconocimiento facial está hoy en día en plena expansión, con aplicaciones prácticas, comerciales y de seguridad. En general, su objetivo es reconocer automáticamente a una persona por sus rasgos faciales. Más concretamente, se utilizará para identificar a esta persona o para autenticarla, es decir, para verificar su identidad; por ejemplo, comparando su imagen con la de su pasaporte, como se hace en algunos aeropuertos.
A veces hay cierta confusión entre el reconocimiento facial y la tecnología de detección de rostros. El propósito de esta última es identificar la presencia de un rostro humano en una foto o vídeo, pero no pretende identificarlo como es el caso del reconocimiento facial.

¿Cómo funciona el reconocimiento facial?

Un sistema de reconocimiento facial se basa en varias tecnologías complementarias: un potente sistema de captura de imágenes (foto o vídeo a través de una cámara de vigilancia), inteligencia artificial y «machine learning», también denominado aprendizaje automático.
A partir de imágenes estáticas o de vídeo, el software de reconocimiento facial transformará las características de un rostro en datos biométricos digitales. Un algoritmo comparará entonces estos elementos de reconocimiento, ya sea con un modelo correspondiente a la presunta identidad en el caso de una autenticación (la foto de un pasaporte, por ejemplo), o con los elementos ya presentes en una base de datos cuando el propósito es identificar a un individuo. En este último caso, el algoritmo buscará entre los «patrones» registrados aquellos con la mayor puntuación de similitud. La identificación se realiza sobre la base de estas correspondencias faciales.
El reconocimiento facial puede realizarse en dos dimensiones cuando se utiliza la forma y las medidas de los elementos faciales (ojos, nariz, etc.), o en tres dimensiones cuando se utilizan varios ángulos de la cara (cara, perfil, tres cuartos…) para componer el modelo a partir de fotos o de una grabación de vídeo. Descubre todos nuestros productos

¿Cuáles son los usos del reconocimiento facial?

El reconocimiento facial tiene una amplia gama de aplicaciones. Los usos más citados son los relacionados con la vigilancia y la seguridad: identificación de delincuentes por la policía, verificación de la identidad de los viajeros en las fronteras o de los pasajeros en los aeropuertos a través de una cabina con cámaras de control… Este sistema proporciona mayor seguridad y ahorro de tiempo a los pasajeros. La tecnología de reconocimiento facial también se puede utilizar para controlar el acceso a sitios sensibles donde se debe verificar la identidad de los visitantes.
Desde un punto de vista práctico, esta tecnología biométrica también permite limitar el acceso a los eventos solo a los invitados identificados como tales. Del mismo modo, la autenticación por reconocimiento facial puede utilizarse para desbloquear accesos controlados por cámaras o para poner en marcha un vehículo equipado con un software de reconocimiento biométrico.
La identificación a través del reconocimiento facial también ofrece muchas ventajas en Internet o cuando se utilizan ciertas aplicaciones. Instalado en un dispositivo móvil (smartphone, tableta u ordenador) equipado con una cámara, este sistema puede identificar al usuario rápidamente sin utilizar códigos o contraseñas, o como complemento de estos últimos cuando se requiere un dispositivo de seguridad reforzado (en el caso de datos sensibles, por ejemplo). El reconocimiento facial puede incluso asegurar las transacciones en línea: la cámara del dispositivo móvil o del ordenador comparará el vídeo o la foto del usuario con una imagen de referencia almacenada en un almacenamiento seguro. Utilizado como complemento de un código de seguridad, este sistema garantiza transacciones más seguras y reduce el fraude.
De forma más anecdótica pero igual de útil, la tecnología de reconocimiento facial desempeña un papel en la indexación de imágenes y vídeos en Internet. En particular, permite etiquetar fotos en redes sociales o en determinadas aplicaciones móviles identificando a cada usuario registrado.
Más recientemente, se han desarrollado aplicaciones comerciales. Así, en una zona de venta, una cámara equipada con un software de reconocimiento facial podrá reconocer a un cliente que ya se encuentra en la base de datos y proponer ofertas comerciales adaptadas a través de pantallas o paneles interactivos. También podrá determinar a qué categoría pertenece la persona (hombre, mujer, niño) para ofrecer contenidos adaptados.

Eficacia y límites del reconocimiento facial

Los sistemas que integran la tecnología de reconocimiento facial no son infalibles. Diferentes factores entran en juego para obtener resultados fiables. La calidad de la imagen tiene obviamente un papel relevante y varía según el tipo de cámara utilizada, la distancia del sujeto cuya imagen desea capturar así como su cooperación. No se obtendrán los mismos resultados con caras capturadas de cerca con el consentimiento de las personas interesadas que con una imagen recuperada de una cámara de vigilancia o tomada por un smartphone de baja calidad.
Otros factores determinantes son el rendimiento de los algoritmos utilizados y la calidad de la base de datos de referencia. Cuantos más material haya para comparar, más fácil será encontrar coincidencias relevantes y más fiable será el reconocimiento facial.
Para mejorar la fiabilidad de esta innovadora tecnología se diseñaron los sensores 3D, para identificar mejor las caras en movimiento o vistas desde diferentes ángulos. Los servicios policiales incluso utilizan software que permite «envejecer» los rostros para poder comparar modelos capturados en diferentes momentos. A pesar de estas mejoras constantes y de las cámaras cada vez más eficientes, los errores siguen siendo posibles. Según algunos estudios, la tasa de error en las aplicaciones de reconocimiento facial puede alcanzar el 20 % especialmente en personas con piel oscura.
##Reconocimiento facial, ética y legislación##
Gracias a su simplicidad de implementación, sin contacto, mínimamente invasiva y remota, que permite identificar a las personas incluso en medio de una multitud, el reconocimiento facial ha seducido a la policía y a los servicios de seguridad. Esta tecnología, que actualmente se utiliza en muchos aeropuertos, zonas fronterizas o espacios públicos, plantea, sin embargo, ciertas preocupaciones éticas y de seguridad.
El propio director jurídico de Microsoft subrayó recientemente la importancia de establecer un marco jurídico claro para esta tecnología de identificación para evitar cualquier deriva. Si se hace un mal uso, ya sea por parte de un gobierno autoritario, de delincuentes o de empresas sin escrúpulos, el reconocimiento facial podría poner en peligro las libertades individuales.
Algunos países del mundo, como China, están haciendo un uso excesivo de esta tecnología. En España, los datos biométricos como el reconocimiento facial son considerados datos personales y están bajo el control de la Agencia de Protección de Datos. Una de las medidas clave del sistema es notificar siempre a las personas cuyas imágenes se capturan. Así, nadie es filmado sin su conocimiento y cualquier instalación de cámaras en el espacio público debe ser objeto de un AIPD (análisis de impacto en la protección de datos).
Por otro lado, la Directiva Europea de Protección de Datos 95/46/CE también se aplica a los sistemas de reconocimiento facial. Así pues, a medida que la tecnología y las prácticas evolucionan, es necesario regular las prácticas para evitar cualquier mal uso del reconocimiento facial. Esto implica también prestar atención a la seguridad del almacenamiento de los datos biométricos. Por último, también debe tenerse en cuenta la tasa de error de los algoritmos.
La protección del sistema y la implementación de un marco legal son, por tanto, retos importantes para el reconocimiento facial. Solo estas medidas pueden garantizar la aplicación de sistemas de seguridad eficaces sin violar las libertades fundamentales de ningún individuo.

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