Caldera

Una caldera es un equipamiento que produce agua caliente para calentar un espacio. A continuación, una red de tuberías y radiadores distribuye el calor. Es el método de calefacción más generalizado para calentar una vivienda. Hay muchos tipos de calderas, todas ellas con ventajas e inconvenientes, y se pueden utilizar distintos tipos de combustibles para alimentarlas. Cada solución tiene su propio coste y eficiencia energética, pero todas tienen como objetivo calentar la casa a entre 19 °C y 21 °C según las recomendaciones del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía).

Podemos encontrar calderas eléctricas, de gas, de gasoil o de leña. También existen calderas mixtas que combinan varias fuentes de energía. Otro factor determinante es la tecnología utilizada: la caldera puede tener un funcionamiento tradicional, pero también puede ser de baja temperatura o de condensación.

¿Cómo funciona una caldera?

El principio de una caldera es calentar el agua mediante combustión (gas, gasoil o madera). En el caso de una caldera eléctrica, el agua es calentada por una resistencia eléctrica sumergida o por la proyección de iones a alta velocidad. A continuación, el agua caliente se difunde mediante radiadores o calefacción por suelo radiante.

Caldera y producción de agua caliente

Se dice que una caldera es simple cuando solamente se utiliza para calentar la vivienda y se denomina mixta o de doble servicio cuando también se utiliza para suministrar agua caliente sanitaria a la vivienda. En este caso, puede producir agua caliente en modo instantáneo, utilizando un depósito de acumulación (microacumulación) o un depósito de acumulación para cubrir las grandes necesidades de los habitantes de una vivienda. Descubre todos nuestros productos

Tipos de calderas

  • Caldera eléctrica
La caldera eléctrica tiene un funcionamiento sencillo, no necesita combustible y calienta el agua rápidamente. Mientras que el mantenimiento anual tiene un coste razonable, el consumo de electricidad es alto y lo convierte en un método de calefacción costoso. Por tanto, no se recomienda excepto como suplemento o para calentar pequeños volúmenes. No obstante, un gestor de energía puede ahorrar dinero.
  • Caldera de leña
Las calderas de leña son económicas debido al bajo precio del combustible. En algunas comunidades su instalación está subvencionada hasta en un 50 %. Además, es una energía renovable, ecológica y muy eficiente. Se puede optar por los troncos de madera, es una solución económica, pero requiere disponer de espacio de almacenamiento para los troncos y alimentar la chimenea manualmente. También se debe realizar una limpieza diaria de las cenizas.

También puede elegir una caldera de granulados o de pellets. Son granulados de madera compactada, más fáciles de manejar que los troncos y más convenientes para almacenar en un silo que puede automatizar la combustión de la madera. Sin embargo, la gran producción de cenizas requiere un mantenimiento regular para evitar que la caldera se obstruya.
Las calderas de gasoil se utilizan cada vez menos, pero siguen ofreciendo un buen rendimiento, especialmente cuando se trata de calentar grandes superficies. El gasoil es un combustible fósil contaminante y por ello este tipo de solución se está abandonando poco a poco, pero se puede elegir para sustituir a una instalación similar. Además, el almacenamiento del gasoil requiere espacio para un depósito en casa. Algunas comunidades ofrecen ayudas para la instalación o renovación de calderas.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías han mejorado la eficiencia de la calefacción de gasoil y han reducido las emisiones contaminantes para hacer de ella una solución más ecológica. Las calderas de condensación también recuperan el calor emitido por los humos de combustión para una mejor eficiencia energética (>100 %) y hasta un 30 % de ahorro de energía. Sin embargo, las calderas de condensación a menudo requieren que el tubo de humos sea entubado y el precio del combustible fluctúa mucho.

Otra solución es la nueva generación de calderas de baja temperatura, que consumen menos energía que los aparatos convencionales. De promedio, una instalación de este tipo ahorra entre un 10 y un 15 %.
Si su casa está conectada al gas natural de la ciudad, le conviene instalar un sistema de calefacción de gas. El gas natural es más barato que la electricidad y el gasoil y ofrece una solución menos contaminante que este último. Si no dispone de gas natural de ciudad, también puede equiparse con un depósito independiente. En este caso, el precio de la obra y del depósito se añaden a los costes de uso y mantenimiento. Existen dos tipos de calderas de gas: calderas de gas de baja temperatura y calderas de gas de condensación.

Las calderas de gas de baja temperatura están sustituyendo a los antiguos modelos clásicos y permiten un ahorro del 10 % al 15 %. Proporcionan un buen confort térmico en el hogar, pueden instalarse en el suelo o en la pared y producen menos calor que antes para ahorrar energía.

La caldera de gas de condensación es aún más eficiente porque recupera el calor del vapor de agua contenido en los humos emitidos. Por tanto, se optimiza su eficiencia energética, de ahí su nombre HEE (high energy efficiency). Esto proporciona un mayor confort a la vez que ahorra energía. Sin embargo, tenga en cuenta que es necesario un drenaje de la condensación así como un conducto tubular de succión para eliminar el humo.

Todo lo que necesita saber sobre el plan renove para la transición energética

El plan renove de calderas es un sistema de sustitución que se ejecuta en la mayoría de Comunidades Autónomas con el objetivo de reducir la factura energética de las viviendas y fomentar la utilización de aparatos de gas natural más seguros de acuerdo al RITE. El importe de la ayuda depende de cada Comunidad Autónoma, es limitado y se acaba cuando termina el plazo o cuando se acaben los fondos destinados a la renovación de las calderas. Estas ayudas pueden variar entre los 100 y los 500 euros o del 20 % al 40 % del importe de la instalación según las características específicas de cada plan.

Para beneficiarse del plan renove es preciso consultar los requisitos que establece cada Comunidad Autónoma, que en la mayoría de casos estipulan que la vivienda deberá estar en la comunidad autónoma correspondiente, la nueva caldera debe ser de condensación y debe cumplir el reglamento RITE y que la empresa instaladora que realice el cambio de caldera debe ser una empresa autorizada y estar adherida al plan renove.

¿Cómo elegir su caldera?

Para elegir entre las diferentes soluciones de calefacción, debe evaluar las desventajas y ventajas de cada tipo de caldera. Tenga en cuenta las limitaciones de su vivienda: superficie y necesidades, número de habitantes, equipos de calefacción actuales, posibilidad de instalar un depósito de agua caliente, un depósito o una reserva de madera, trabajos a realizar en la tubería de una chimenea… Aproveche el gas natural de la ciudad si su casa tiene esta opción y elija preferiblemente una caldera apta para el plan renove.

Elija su tipo de solución en función de su precio, pero también en función de las obras y del mantenimiento requerido, del rendimiento y del ahorro de energía que proporcionará. Opte por una caldera de condensación para un máximo confort y un precio controlado o por una caldera de leña para una solución de energía ecológica.

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